No hay nada que genere más cambios en mi humor y trastornos es mi personalidad que la previa de las vacaciones. La alegría me desborda y si el viaje tiene una mínima de complejidad, también la obsesión. En este caso, me voy el mismo viernes por 4 días a Uruguay, vuevo el martes muy tarde, y el miércoles por la mañana parto a la Patagonia. Con lo cual hay algunos detalles que se resolverán el martes por la noche tarde y valijas que se armarán el miércoles por la mañana temprano. Mis días laborales, los últimos, transcurren con fluidez, porque convengamos que ya nada nos importa demasiado, y con pequeños fantasmas del tipo "no me tengo que olvidar de dejar dicho que xx" porque no vaya a ser que me llamen. No sé por qué, pero aunque sea la pregunta más pava y no nos cueste nada resolverla, cuando alguien del trabajo nos llama en vacaciones, arrastra junto a su voz una oleada de recuerdos que remiten a la existencia de un mundo que habíamos olvidado, a una oficina habitada por personas difusas pero conocidas, voces familiares, e inevitablemente recordamos todo lo que habíamos dejado pendiente para la vuelta. Así que por lo general me encargo de no dejar nada librado al azar, así me aseguro de que no me van a llamar y obligarme a conectarme con aquello de lo que me quiero desconectar.
Ante tanta expectativa también empiezan las dudas: "no será demasiado tantos días en x lugar?" y el gozo que genera la respuesta: "Veremos, si no da, nos vamos a otra parte". No hay nada que no me guste de las vacacione, bah, una sola cosa: volver.
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miércoles, 21 de enero de 2009
lunes, 3 de septiembre de 2007
De "turistas" y "locales" en el mundo del esquí

La montaña es un lugar de códigos muy rígidos. Con sólo un rápido vistazo a una persona uno sabe si es turista o es local. Hay cosas que un local JAMÁS haría o q NUNCA se pondría, de la misma manera que un snowboarder perdería la vida antes de ponerse un cuello para salir a andar por la montaña. Obviamente existen turistas que son casi locales y también locales que son casi turistas (son pocos).
Quiero aclarar que el "turista" no es el tirabolas. Este ser queda fuera de todo tipo de clasificación. El turista es una raza a la que yo pertenecí en algún momento (y a la que en algún punto sigo perteneciendo por más que me disfrace de local). No importa que haya empezado a esquiar a los 3 años y que vaya diez días por año a la montaña, hay gente que pase lo que pase, sigue siendo turisssta.
Acá va un decálogo:
1) Mientras a un local jamás se le ocurriría (a menos que sea 15 de septiembre) el turista esquía con anteojos en pleno julio, y encima cree que es cool.
2)No sé a quien se le ocurrió esta pésima idea pero si ven a alguien sin gorro, seguro que es turista.
3) Si van en la silla y ven una persona que baja a las chapas sin dar una vuelta con cara de "Que cool que soy", seguro q es turista.
4) El turista usa camperas Columbia con el elástico de la cintura ajustado (tipo "parka").
5) El turista usa mochila. El local que usa mochila lleva la pala, el sonar y el ARVA, para ir fuera de pista.
6) El turista sube a la cuadrúple de a dos cuando hay cola y te mira con cara de orto cuando te metés en la silla o gritás sacado/a "Dos más por favor!".
7) El turista cree que es genial meterse en el bosque con la nieve sopa y cuando hace diez días que no nieva. Que programón! Y obvio que sin casco.
8)Este especímen invierte (alquila)en esquíes de alta gama que cuestan $80 por día pero esquía con la técnica de hace diez años.
9) El turista no separa la piernas y menea la cintura.
10) El turista para a almorzar dos horas y cuando puede para a tomarse un cafeshito.
Seguro que tienen muchas más para agregar.
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