viernes, 5 de diciembre de 2008

Madonna- sticky and sweet Tour 08


En cada persona, ir a un recital que le interesa, conlleva ciertos rituales, pequeñas mitologías que vamos armando y una colección de hechos poco importantes que se van alineando hasta llegar al Día D. Primero fue la compra de entradas, después me compré el disco porque no lo había escuchado mucho, después la planificación: a qué hora y en qué vamos.
Finalmente, me fui del trabajo, me encontré con un amigo cerca de casa y empezamos a caminar hasta le estación de tren. El resto del grupo que venía desde el norte ya estaba "en zona" pero no podían entrar porque tenían mi entrada. Estación Nuñez y caminar por las calles ya cargadas. Pasar el primer control y luego el segundo y ya al lado del estadio encontrarnos con las chicas y con mi ticket de ingreso. Gritos "Por acá, por acá", la paranoia de que la entrada sea trucha, pero no, la escanean y esta ok, adentro, y el gigante de River que se alza sobre nosotros. La sangre empieza a correr rápido, el corazón se acelera como cada vez que entro a ese estadio, y lo atravieso, atravieso por sus entrañas y llegamos al campo. Paul Oakenfold tocando a full, y recuerdo cuando lo vi en un boliche en Denver hace ya algunos años y ahora, desde lejos trato de observarlo y me pregunto qué siente, pasando sus musiquitas para 60000 personas, se lo ve contento, la multitud lo sigue, tira un tema de Red Hot, otro de White Stripes, y finalmente el de Trainspotting, la gente responde y Pablito (Oakenfold) contento.
Después viene una larga espera, hay expectativa, y todo el tiempo pensamos que se viene ya, que es inminente, pero no. La Reina del Pop se hace esperar. Comentamos sobre el impacto en su imagen de los comentarios de Guy Ritchie, hacemos chistes con que duerme en papel film, con que se inyecta proteínas y con que Guy dice que tener sexo con ella es como cog***se un cartílago de tiburón. Nos olvidamos de todo cuando se apagan las luces del Monumental y ahí aparece Madge, sentada en un trono negro, con bastón blanco y galera, recordándonos que ella es la Queen of Pop y que no hay Britney ni nadie que se le acerque. Empieza con temas de Hard Candy y luego Human Nature,y es inevitable la relación (aunque el tema sea anterior) con su reciente divorcio y sobre la humanidad de incluso aquellos que no lo parecen. Baila, salta a la soga, tiene 50 años, un estado físico excepcional y le encanta demostrarlo. Es linda y lo sabe, aunque sus venas impresionan, no queda bien tampoco tanto músculo y todos recordamos la cita de Guy sobre el "cartílago de tiburón".
Madonna se cambia de ropa y se cambia demasiado seguido a mi gusto para no haber pasado de la primera hora de show. Los pequeños dejos de humanidad se dejan ver de vuelta cuando canta "Borderline" con una guitarra y desafina, desafina bastante y lo seguirá haciendo a lo largo del show, pero no nos importa. El impacto visual de la puesta en escena es fuerte y el recital se trata de eso más que de alguna nota a la que no le pegó. Sigue con "She´s not me" y alguien me dice "este tema se lo escribió a la amante del marido" y bajo esa luz, el tema toma otro color y la letra cobra fuerza. Ella la canta con bronca y queda claro que nadie es ella. "She doesn´t have my name" dice la letra, y se abre con la mano derecha su campera donde se ve cosido con letras "Madonna". Es verdad, Madonna es ella y no la otra.
Pasamos a una parte del show más tranquila, con un show mezcla de gitano y español (sólo puedo recordar a Kusturica) y maravillarme con el hombre que toca el violín. Canta Miles Away y luego la parte demagógica de You must love me de Evita y Don´t Cry for me Argentina, pero considerando que ella fue Evita no es tan grave como cuando cualquier gil se pone la camiseta de la selección. Y la letra de Dont cry for me no le sienta nada mal a una hermosa noche de primavera en el Monumental.
Y finalmente la rave, el boliche gigante, hace cantar al público, Like a Virgin a capella con nosotros coreando la letra y muchos que inventan y responden cualquier cosa a sus preguntas "Have you had enough, Argentina?" y muchos dicen "Yes" cuando la idea es que repondan "No" y que ella nos de un poco más. El estadio explota con "Like a Prayer", en la pantalla se suceden frases del Antiguo y Nuevo Testamento y muchos de los nombre de Dios. Dos temas más y ya parece Creamfields en el último tema "Give it to me". Mi grupo baila sin parar. Último acorde, se despide y nos empezamos a dar cuenta que en el mundo Madge no se usan los bises, pero igual ponen Holiday, con las luces ya prendidas y Madonna en camarines, pero bailamos todo el tema sin parar hasta el final. Estamos contentos, todos.
Y depués lo de siempre, el hambre, el tráfico, las ganas de ir al baño, los bocinazos, y todos felices con el fragmento de irrealidad que acabamos de vivir, donde durante dos horas no existen ninguna de esas cosas.

9 comentarios:

Herbie dijo...

Linda reseña. Linda experiencia.

milanesaconpapasfritas dijo...

Creo que estoy esperando con asias tu primer libro, asi me dedico "un poco mas a fondo" a la lectura.
Excelente relato, para variar, de semejante erudito.

Anónimo dijo...

SOS INCREIBLE!!!!

GRACIAS POR SEMEJANTE RELATO!!

Ber

vavitz dijo...

Escalofrios con tu relato, ayer fui al recital y realmente me lo hiciste revivir, y mas aun observar en mi memoria varios detalles de tu priviligiada memoria. Realmente deberias dedicarte a la escritura!!!!! te quiero!!!

Otet dijo...

Creo que milanga dio en la tecla con el titulo de lo que podria ser un primer libro:


--- " Un Poco Mas a Fondo " ---
by
Asi Que Bueno


muy muy muy, pero muy bueno.
Gracias!

asi que bueno... dijo...

jeje.... we´ll see...

...y quise ser como el verde! dijo...

SI!!!!

LIBRO LIBRO!!!!!
me puse muy bien en tus pies y pude hasta disfrutar de un recital al que no fui!

Anónimo dijo...

divino el cuentito
un moplo el concierto...

love
v.

Todo Termina dijo...

apoyo la idea de que escribas un libro!!!
y coincido con tu relato: loved it.